Allí estaba, sobre las frías baldosas del baño, completamente fuera de lugar: silenciosa, extraña y ligeramente inquietante.
Mi novia y yo nos quedamos mirándola fijamente mucho más tiempo del debido, incapaces de explicar por qué esa pequeña mancha informe nos resultaba tan perturbadora. Parecía una masa húmeda y orgánica, algo que no encajaría en un baño limpio y moderno. Cuanto más la mirábamos, menos sentido tenía.
