La sarna se transmite principalmente a través del contacto directo y prolongado con una persona infestada. Actividades cotidianas como dormir en la misma cama, abrazar con frecuencia o compartir espacios cerrados durante mucho tiempo pueden facilitar el contagio. Aunque en menor medida, también puede adquirirse al utilizar prendas, toallas o ropa de cama que hayan estado en contacto con la piel afectada.
Alergia o Sarna: Cómo diferenciarlas y por qué no son lo mismo
